martes, 9 de octubre de 2007

TICK TACK TICKETS Y EL TIMO DE LA ESTAMPITA

No voy a hablar del "timo de la estampita" aunque si lo hiciesen supongo que a los responsables del servicio de entradas por internet Tick Tack Tikets no les importaría lo más mínimo. Porque la gente que compra entradas para poder ver conciertos de sus artistas favoritos no les importa lo más mínimo. De lo contrario, tendría una página y un teéefono de venta de entradas medianamente aceptable, que no se cayese o se saturase siempre que hay un concierto con una demanda paralela a la envergadura o del tirón del artista, sea U2 o sea Bruce Springteen. Más aún: no tomarían el pelo a gente que se ha pasado hasta doce horas haciendo una puta cola con la (ilusa) esperanza de hacerse con una, dos tres o con las cuatro entradas que podía comprase por persona, al que se pasa horas muertas llamando ininterrumpidamente a un número de télefono, con coste por supuesto, o al que se desespera frente al ordenador tratando inútilmente de acceder a una web de venta de entradas que desde el primer momento está caída. No obstante, no me salen las cuentas: hoy en uno de los puntos de distribución (que no de venta) de entradas, no pudieron sacar ni siquiera 200 entradas. En otro punto de distribución, no llegaron a entrar más de 50 personas, es decir, otras 200 entradas como máximo (por aquello de las cuatro entradas como máximo por persona, lo aclaro por si algún responsable de Tick Tack anduviese por aquí despistado) , en un tercer punto de distribución habían entrado ¡15! personas (60 entradas más) hasta las 11:30, hora en la que, según los "responsables" , se agotaron todas las entradas. A ver: con página caída, teléfono colapsado, 460 entradas vendidas como máximo en 3 puntos de distribución y un aforo de 16000 personas pues... algo no resulta creíble. Es curioso que, por ejemplo, en Valencia, con un aforo de 28000 personas, vendieran 10000 en seis horas, y no creo que en Valencia tenga menos gancho Springteen. Sigamos: en Santander, con un aforo de 7500 personas, esta cantidad tardó 2 horas en venderse. Tampoco creo que los santanderinos sean especialmente lentos a la hora de vender entradas... no , no creo que el problema vaya por ahí. En Barcelona, aforo de 18000, tardaron 2 horas, 30 minutos más que en Bilbao... con 10 veces más puntos de distribución de entradas que en Bilbao. Y así podemos seguir con las entradas de Madrid y de Granada. Pero en cualquier caso este no el problema no: es la facilidad con la que puede llegar a jugarse con SENTIMIENTOS, porque más allá del negocio musical que “gente” como la Innombrable, el Ministerio de Cultura, por abrazafarolas de aquella, o los propios (i) responsables de Tick Tack Ticket tratan de desvirtuar en función de sus propios intereses, única y exclusivamente recaudatorios, la música es SENTIMIENTO, es el factor último que mueve a la gente a acudir a multitudinarios conciertos con deficiente organización y abusivos precios, muchas veces con pésimas infraestructuras, previo aguante de horas y horas (y horas) de colas, es el sentimiento lo que hace que la gente que acude a los conciertos se deje la garganta y el alma cantando canciones que, de alguna manera, sobredimensionaron la intención de quien las compuso o las interpreta para convertirse en un nexo emocional con la historia de una persona anónima que ahora salta y grita esa canción, como si fuese la última o la primera vez que va a cantar y escuchar esa canción que es su único himno, es el motivo por el que mucha gente continua moviéndose en torno a una idea descreída y un significante que ya no tendría, de otra manera, significado alguno…. Y dudo que desde la Innombrable, el Ministerio de Cultura o los responsables de Tick Tack Tickets se muevan por razones que no tengan que ver con cuentas de explotación positivas. En fin…. Así es la vida: es cierto, pero no tendría por qué ser así.