martes, 31 de marzo de 2015

La historia es la siguiente (Tazas y novelas)



Acabo de leer una mala novela mexicana. Sí, ya sé que eso no debería ser noticia ni tema de nada, pero ya van dos eventos seguidos que me pasan (uno musical y otro, como ya lo he escrito es "literario"; el caso es que termine leyéndola, la analicé (no la boté para que se empolvará, como suelo hacer con los libros que no me gustan ni un poco); aunque es verdad que algunos párrafos me los brincaba y otros los pasaba muy rápido, aún así le dediqué tiempo por puro morbo. Yo sólo pensaba ojearla porque nada más me interesaban algunos cachos, pero el verdadero motivo por el que lo hice fue porque según yo, tengo cierta capacidad de saber qué es peor, si una una novela mala escrita con disciplina o todo lo contrario. De hecho, lo que me animo bastante a leerla fue que al ver la foto del autor en la contraportada me cayó bien (dije pobre ñor). ¿Cuál era mi morbo? Mmmm... Creo que descubrir donde acomodaba este libro en mis juicios, porque hay ciertos libros que son malos-malos, malos-descarados, abortos, vómitos, hijos no deseados "literarios". ¿Cómo se llama el autor? No lo revelaré: porque hasta cierto punto me cayó bien (ya dije por qué). 

En fin, me he distraído de mi objetivo, mi entrada no intenta abordar totalmente el tema de la novela o del autor incógnito, sino de un concierto de música al que asistí, que es en esencia exactamente lo mismo, sólo que los músicos hicieron el acto en vivo: me revolvieron el estómago, me provocaron dolor de cabeza y mal humor. Por esa razón tan poderosa para mí, es que me han obligado a escribir sobre tal crimen para mis oídos; me la pase tan mal que reflexioné sobre la basura que avientan muchos pseudo artistas, fantoches, snob, burgueses tan aburridos con sus vidas que con su dinero deciden entretenerse con el arte, hispters, o como prefieran llamarles.  Todos coinciden en lo vacío que son sus conceptos en cuanto a lo carente de profundidad en su argumento principal, ideas, sonidos, formas, letras, guiones, coreografías... que no aportan nada nuevo, pero sobre todo algo creativo, no reflejan el espíritu humano: trágico y libidinal;  ya ni siquiera quiero hablar de la famosa "vena", sólo arrojan invenciones estériles, sin sentido. Yo lo llamaría: malo-descarado, o quizá un aborto artístico.  

¿Qué tenía de malo la música? El líder de la banda (creador de los churros) se fue a Alemania a estudiar una maestría en música, y regresó a su patria trayendo con él una pieza de "música" para mostrarla a un público que presupone impresionable: El tipo se sienta junto con otros tres frente a una mesa en medio del escenario, todos hacen movimientos ligeros con sus manos, mueven de un lado a otro lo que hay ahí: tazas, platos, vasos de cerámica, tenedores, cucharas. Los objetos se mueven con mucha pasividad, casi con güeva soporífera; poco a poco los músicos arrastran dichos objetos hacia el borde de la mesa, uno a uno caen de la mesa a propósito, otros son azotados con mas intención pero sobreactuada, sin verdadera ira, sólo se caen mecánicamente, es una mala composición pero con disciplina. El estruendo de las tazas y platos cayendo al suelo me desagrada, la sonoridad del auditorio es autista, no logran trasmitir el mensaje, no hay angustia, ansiedad, pasión, ni talento. 

Lo mismo pasa en la novela del autor que me cayó bien, narra con hartos neologismos obvios y con ese “marxismo priísta” tan de moda entre nuestros queridos escritores nacidos en los cuarenta y los cincuenta, donde la historia sucede en París, y claro, el autor personajeado conoce a un ente femenino que no llegó a perpetrar muy bien en la historia; a ambos les suceden varias cosas aburridas o absurdas, además de los consabidos lugares comunes de lo que seguramente él consideró una novela total (más bien una novela mortal); cogida, disque planteamientos filosóficos y políticos, falos y coños, complot político de grandes dimensiones, bla bla... No consigue trasmitir nada. ¡Aburridooo!.

Cosas así existen en todas las Bellas Artes, formulas baratas, como por ejemplo, esa basura de 50 sombras de Grey que esconde (sólo para sus palurdas lectoras) detrás de la supuesta perversión masculina (al nivel de un capítulo de La Rosa de Guadalupe)  propone una amable coerción hacia la subyugación de la mujer, clichés sobre el papel femenino, una vil historia que se repite de manera neurótica en los lugares comunes de la incansable búsqueda de la identidad femenina ante la sociedad y la cultura contemporánea.  En fin, creo haber descubierto algo (digo, ya que estamos en esas) un tipo de libro en la narrativa "literaria”: empiezo un libro sin tener historia, + el personaje soy yo, (y mis traumas) + agarro la parafilia  más común para “seducir” al lector + ya llevo un rato escribiendo y no veo dónde termina esta madre = ¿qué hacer ahora? = claro, historia típica de amor + cogida (eso siempre funciona) Resultado: "literatura" mala.

En cuanto al músico sería algo así: "agarro los platos y tazas, la vajilla entera (importada desde Francia) de mi cocina" + mi aburrimiento y ociosidad + me invento un disque concepto complejo y único para impresionar al público (desplazar los objetos lentamente) + llevo un chingo moviendo las tazas y los pinches platos y no sé cuándo terminar esta mierda nada armoniosa = ¿qué hacer ahora? = claro, romper los objetos, tirarlos todos, eso nunca falla, un toque histérico siempre funciona Resultado: "música" mala.

P.D.: Ambos creadores le pusieron un título bien pinche a su obra. 

P.D.2: No diré cómo se llama la banda, sólo cuelgo su foto. Me reservo la razón.