jueves, 3 de julio de 2014

La historia es la siguiente (Baja por la escalera)




No hace poco desperté en mi cama con una obsesión nueva: volver a leer el cuento de la escalera que no servía para bajar. Pero surgió un pequeño problema: no recordaba en cuál de todas las antologías de lecturas de Español de la primaria se encontraba. Así que me eché un clavado por mi librero y revisé todos y cada uno de los libros de aquella época, pero sin éxito, hacían falta varios ejemplares. Pensé en que la Internet solucionaría mi problema. No es exageración si les confieso que lo anduve buscando por la Web día y noche, ya como última medida lo intenté con palabras de búsqueda un tanto "absurdas", pero no hubo poder humano y cibernético que lo encontrara por ninguna parte, no había nada; como si la tierra se lo hubiera tragado...

Cuando olvidé mi tan ansioso deseo, hace apenas una semana un evento fortuito me hizo recordarlo de nuevo, de modo que una vez más lo busqué en Google y ahora sí obtuve una respuesta satisfactoria; el cuento apareció delante de mí, frente a mis ojos estaban las tan anheladas líneas redactadas. Muy feliz me lo leí más de una vez. También me percaté que no era la única persona que desesperada quería hallarlo, y bueno, gracias a otros obstinados lo puedo compartir hoy en mi blog. 


Un dato curioso (en mi vida) de esta breve narración, es que cuando era una infante yo aspiraba con admiración a escribir algo así de misterioso en el futuro, puesto que dos años atrás, yo había escritó un cuento, el cual la escuela seleccionó para concursar con las historias escritas por niños de entre seis y nueve años de edad de otras escuelas. Recuerdo que estaba súper emocionada y que aunque tenía un poco de fiebre aquel día, no me importó en lo absoluto, yo acudí al evento en compañía de mi padre. El final de la historia no es tan emotivo, porque yo no gané el primer lugar del concurso, quedé en tercero, mi premio fue una cámara fotográfica. Salí del edificio —con cara seria— de  la mano de mi padre, él me miró y   preguntó ¿cómo te sientes?, a lo que respondí: antipática.


Les dejo el cuento:

Esta pequeña escalera sólo sirve para bajar

En un país lejano existía una vieja y rara escalera. Se podía bajar por ella, pero no se podía subir. En lo más elevado había una cosa desconocida. 

Mucha gente trató de subir. Algunos mataban águilas para coger sus alas y subir volando. Cuando hacían el intento, que era peligroso y pesado, todos miraban a ver qué pasaba. Cuando ponían en acción sus famosas alas, se daban tal estrellón que se hacían vidrio molido.

Una vez llamaron al mejor deportista de esos tiempos para hacer un salto mortal. Lo dio tan alto que parecía un fuego artificial, pero el famoso saltador desapareció al instante.

Un buen hombre, que pasaba por allí y vio el alboroto, dijo para sí: "Yo subiré a esta escalera para traer esa cosa desconocida que todos quieren y que ha de hacerme rico y poderoso". El hombre, que ya tenía grandes experiencias de los que era la vida, subió la escalera (no se sabe todavía cómo). Al llegar al final, imagínense lo que era la cosa desconocida que lo haría rico y poderoso; era un papelito con letras bien negras que decía: "Esta pequeña escalera sólo sirve para bajar por ella".


Escrito por Ana Mayra Rodríguez Linares, niña de once años de edad.