miércoles, 30 de abril de 2014

La historia es la siguiente (Neurosis)


Iba con mucha prisa hacia mi ensayo, estaba caminando apresurada por una acera mojada, cuando un tipo discapacitado y mi cuerpo se encontraron para chocar hombro con hombro, lo miré y dije "perdón" "¿está bien?" No contestó pero se detuvo, yo estaba pensando en empezar a correr, pues no tenía tiempo para perder, pero el hombre aquel empezó a gritar "¡estúpida!" ¡¿no te fijas como estoy?!" " ¡si no estuviera así te rompería la madre, maldita perra!" "¡era lo que me faltaba para que mi día se lo llevará la chingada" "no me entiendes, ¿verdad? no, tú qué vas a entender"... Comprendí que sólo quería discutir, había sido un accidente, pero quizá él creyó que yo lo había hecho con dolo. Me reí y me fui de ahí, tal y como lo había pensado antes: corriendo. 

No lo voy a negar, la verdad a mí siempre me ha gustado meterme en líos, pero en verdaderos líos con mi subconsiente, tengo varias conversaciones conmigo misma, no me hace falta tener a nadie más para tener un conflicto. Yo conmigo me basto y me sobro, ja, ja. Yo no suelo dar consejos, pero, daré uno esta vez para situaciones similares o de índoles sociales: ríase, ríase, ríase... Reírse es buenísimo. Y hay que saber que todo pasa por uno mismo. O eso creo yo. Es importante quitarle al otro la responsabilidad o la culpa de lo que nos pasa y hacemos. Hay que saber que si en general nada marcha bien en algún momento, puede que sea porque no estamos bien nosotros mismos. Hay que entender que no le puede pedir al otro un milagro y que racionalice la situación como uno. Habrá que ser más conscientes, así nos respetaríamos más y dejaríamos esos problemas para los simios, porque a nosotros no nos hacen falta. En fin, bonita noche.