viernes, 18 de abril de 2014

Hasta siempre



Pacheco, Panero, Fonz, Loo, todos se han ido este año. No escribí sobre sus ausencias, sólo pensaba: demasiadas muertes: algo absurdo, demasiado fundido negro en el espacio; haré un luto en silencio por ellos, por las letras, por la prosa, por la poesía... Hoy lo siento por García Márquez. Él ha muerto. Cada vez estamos un poco más huérfanos. Ahora todos recordamos su biografía, su premio Nobel, su jocosa personalidad, sus libros, su último cumpleaños con rosas amarillas; también habrá muchas otras tantas personas que compraran en la librería sus famosos libros, los leídos por todos y los no leídos todavía, y después de muerto apenas lo conocerán. Bajo esta premisa que escribo ahora mismo "no todos han leído al sonriente Gabo, pero sí conocían su cara de 87 años"; la misma cara del hombre que ahora es inmortal; inmortal como su nombre, sus libros, sus letras, su leimotiv y su Realismo Mágico. 

Desde hace una semana una sombra oscurecía su cuerpo por la enfermedad… Ahora sólo puedo ver la lluvia de pésames, imágenes multiplicadas y oír el resumen de su gran vida con una sonrisa irónica. ¿Será porque al leer la primer página de su libro por vez primera, supe que estaría conmigo siempre? (eso fue hace más de 14 años). Después llegó el Coronel, las putas tristes y algunas que otras locuras de más. 

Sus historias están en mi mente y eso nunca nadie me lo quitará: